La decisión
Cuando era adolescente siempre decía que no sería madre, todo el mundo me decía que los niños no se me daban bien, no tenía afinidad con ellos, eso me decían.
Ahora lo pienso y digo madre mía que pava era y lo peor, me creía cualquier cosa. No me gusta hacerle cuentos a los niños, desde luego no se los hago a los que no son míos o con los que no tenga mucha confianza, no sé, me siento ridícula y me da vergüenza ajena la gente que los hace sin ton ni son a niños que quizás es la primera vez que ven, como decía, todo apuntaba que no sería madre.
Siempre hay un PERO, mi pero tiene nombre, es alto moreno, fuerte y en el fondo me adora, jajaja. Cuando conoces a la persona tus ideas pueden cambiar, en principio no vas a estar sola, ya no eres tú como madre, es la familia que ves en tu cabeza, es tu pareja como padre y si los dos pensáis lo mismo lo tienes hecho.
Procedo de una familia tradicional (clásica) y mi marido también, con tradicional quiero decir, padres heterosexuales casados por la iglesia y nosotros criados con esos ideales. Por lo que yo me casé por la iglesia ya hace unos cuantos años.
Es llamativo como afronta la iglesia el tema de la fertilidad, es algo que se trata en el curso prematrimonial, el cual en vez de darme un matrimonio, me lo dio el cura que me casaba y un marido, pues bien, el cura tenía un concepto más moderno de la fertilidad que el señor.
Una pareja puede ser fértil en el amor que se procesan sin que ello conlleve tener hijos, eso decía el cura, era como si fertilidad significara felicidad, no todos los matrimonios quieren o pueden tener hijos y por ello no se van a querer menos. Pero el señor… consideraba que ningún matrimonio podría ser completo si no hay hijos de por medio, que rabia me daba lo que decía. Lógicamente yo me quede con la idea del cura, fertilidad, sí, hijos, vale, pero siempre y cuando tu situación social y económica te permita tener hijos, eso dijo él, lo llamó fertilidad responsable.
Cuando me casé sabía que no quería tener hijos inmediatamente, no me casaba por eso, me casaba porque quería que mi novio dejara de ser mi novio y fuera mi marido, cosas que tiene una en la cabeza. Queríamos esperar a que nuestra situación económica fuera favorable, básicamente, ser responsables, si no tienes trabajo fijo o tus ingresos son super bajos… tienes que pensártelo mucho. También es cierto que nos agobiaba pensar en esperar a la situación perfecta, estábamos convencidos de que nunca llegaría ese día.
La vida nos lo puso fácil, esperaríamos a que mi marido, que tenía un puesto de trabajo bastante estable, estuviera a jornada completa y fuera indefinido, es más, como teníamos una fecha para ese momento decidimos dejar de tomar precauciones unos meses antes, ya partíamos de la idea de que no iba a ser llegar y premio.
En otra entrada explicaré todo lo que pasó desde la decisión hasta que obtuvimos el premio gordo.
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