El premio gordo
Cuando decidimos intentar ser padres no teníamos ni idea de como iba a ser el hecho de quedarse embarazada.
Tengo dos experiencias muy diferentes entre si. Con mi primera hija tardé más de dos años en quedarme embarazada, con la segunda ni seis meses.
Al principio decimos simplemente dejar la píldora y lo que surgiera, nada de obsesionarnos con ovulaciones y cosas así, queríamos que fuera lo más natural posible, pues ya te puedo ir adelantando que casi me gasto una caja de tiritas de ovulación en el proceso, que hasta hice investigaciones de que cosas favorecían el embarazo y hasta llegué a tener la recomendación de ir a fertilidad para que nos miraran por si alguno tenía problemas.
Yo tomaba la píldora porque desde los 14 años tenía dolores menstruales y con la píldora desaparecían, por lo que yo quería dejar de tomar la píldora y quedarme embarazada cuanto antes. Cada mes que no me quedaba embarazada tenía que pasar por los maravillosos retortijones de la regla, los primeros meses te da igual pero cuando llevas un año… cada vez que notaba esos dolores el golpe era doble, es difícil decirlo pero llegó un momento del proceso que cuando me bajaba la regla era como perder algo, una bala perdida, un intento menos, durante dos semanas estabas pensando, quizás esta sea la buena y luego, ¡pum! Mazado de regla con cólico.
Todo el mundo te dirá que no es bueno obsesionarse cuando te estás intentando quedar, yo te lo hipermegaconfirmo, jajajja. La mente te la juega, te encuentras en internet leyendo como mujeres se han quedado embarazadas por poner las piernas hacia arriba después de mantener relaciones o te ves comprando bolsas de pistachos ya que mejoran el esperma, no sabes ni que hacer ni en que estás fallando y encima, y esto te lo aseguro, yo empezaba a creer que yo tenía el problema y mi marido empezaba a creer que el problema lo tenía él.
Con la sombra de tener que ir a fertilidad empieza la pandemia, bueno pues una pareja joven encerrados en casa malo será que no salga embarazada del confinamiento, ajjajaja, pues no, ahí tampoco fue.
Siempre recordaré el día del test positivo y lo que sucedió las semanas anteriores. No estábamos pensando en ello, tanto es así que yo que tenía una aplicación donde apuntaba los días que manteníamos relaciones ese mes ni lo hice, estábamos con los tramites para comprarnos una vivienda entonces toda la atención recaía ahí, es más, recuerdo estar de tiendas y decirle a mi marido, buff como se nota que me tiene que bajar la regla este finde, mira lo hinchada que estoy. Pero la regla no bajaba, él me decía que podía estar embarazada y yo me reía y le decía que no, que era imposible, de verdad lo pensaba. Pasan 5 días y la regla no aparece, era un viernes y teníamos una quedada nocturna con unos amigos y por la mañana me empiezan a dar punzadas en la parte baja del abdomen, mi pensamiento ya fue, vale ahí viene y encima con tantos días de retraso me va a tumbar, pero no me bajaba y por la tarde decido hacerme un test, no por creer que lo estuviera, lo hice para demostrarle a mi marido que no lo estaba y que era mejor que no fuera a la quedada ya que me iba a bajar la regla y nos íbamos a tener que retirar, pues bien, llorando como una magdalena sin poder creérmelo voy a junto de él y se lo enseño, creo que estuve llorando una hora, fue una mezcla de culpabilidad, agobio y preocupación. Tengo que aclarar que soy una persona que de forma normal no reacciona bien a las sorpresas, necesito unos minutos y luego ya bien.
Como el test que me había hecho era barato preferimos no decir nada hasta hacerme uno de esos más caros que tienen pantalla digital y hasta te dicen de cuantas semanas estás. Obviamente positivo y 5 semanas, pues va a ser cierto que estoy embarazada, jajajaja. Sin entrar en mucho detalle solo diré que durante los tres primeros meses solo podía pensar, por favor quédate conmigo y es que sentía que me había costado un mundo quedarme y tenía muchísimo miedo a tener que volver a empezar.
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